
Quizás deba crecer.
Quizás deba dejar de soñar con él.
Quizás deba dejar de buscar, en cada uno, al único.
Quizás deba resignar la bohemia y vivir como una dama decente.
Quizás.
Pero no.
El amor, cuando vive dentro del corazón, es irresistible. Y no hay cosa más importante que ese amor, que esa búsqueda. Me dirán que jamás le encontraré. Tal vez sea así. Pero tal vez no. Y por esa mínima posibilidad de encontrarle, entregaré mi reino. ¿Le conoceré ya? No lo sé. Pero no importa. Seguiré tomando café, seguiré cantando por lo bajo tangos sentimentales. Y esperaré a encontrarme en la esquina al hombre que me salve la vida. Tal vez él también lleva toda su vida esperándome.
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